Un Futuro Brillante


Una entrevista con Raquel Velazco, estudiante de ciencias políticas de la Universidad de California (CSUN) en Los Ángeles, California. Recientemente me informó que fue aceptada en un programa universitario en D.C., Washington. Después de un saludo efusivo, al no tener charlas tan seguido, comenzamos con una pregunta común pero que no restaría importancia.

SM: ¿Qué te hizo decidir estudiar ciencias políticas?

RV: Yo empecé la universidad en escritura creativa porque quería ser una autora, pero mis padres me dijeron que para que usaría ese título si sólo los “blancos ricos” (risas) tienen trabajo en ellos. Y me quedé en Ciencias Políticas porque, uno: escribes mucho, lo que me alegra, y dos: me di cuenta de que no hay muchas mujeres en ese campo. Históricamente, sólo hombres blancos estaban en el congreso. Ellos deciden el futuro para gente de color, sin privilegios y no tienen voz en esas decisiones. También creo que la ley afecta a las comunidades de color de manera diferente para perjudicarlos y es necesario ver gente latina en un congreso que no tiene representación. 




SM: ¿Por qué es difícil vivir en D.C.?

RV: Fue un reto llegar aquí, lo que me beneficia del programa en el que estoy es que nos da la oportunidad de trabajar mientras estudias, ya que muchos de los puestos para pasantes no son pagados. Así que, sólo si ahorraste desde hace unos años o tengas un puesto pagado no te beneficiaría el tomar algo así, D.C. es muy caro por ser una ciudad turística y está llena de miembros del congreso.

Personalmente, lo único a lo que no le apropio una dificultad es mi educación, ya que tengo una base completa educativa, mi mamá siempre nos motivó a sobresalir en ese ámbito; lo cual abrió muchas puertas para mí; he tenido la suerte de recibir becas por ello y ahora mismo no estoy pagando demasiado (por ir a una escuela pública, recalca), así que recibo ayuda financiera. 

Creo que si no tienes una buena fundación educativa, como había dicho, es difícil avanzar. Estoy a punto de graduarme de la universidad y comenzar a ejercer mi carrera. No niego que haya sido difícil, porque, las escuelas aquí, no proveen tantas oportunidades a estudiantes sin dinero.

SM: ¿Cómo ha afectado tu vida ser hija de una inmigrante mexicana en tu campo?

RV: Es lo que me hizo quedarme en el campo político, creo que los niños que están detenidos en la frontera y las separaciones de familia te hace darte cuenta de lo difícil que es. Todas esas familias solo están intentando escapar de pobreza o una vida que no es segura para ellos, pero aquí tenemos líderes racistas y xenofóbicos, que son los que hacen estas políticas y es por ellos que debo estar en este campo. Ellos no tienen la perspectiva de ser una mujer, de ser latina, de ser alguien que creció sin dinero, con miradas por el color de piel… en resumen, definitivamente tener padres inmigrantes te da carácter (risas). 

Si piensas en ser una mujer blanca sabes que la vida sería mucho más fácil, pero estoy muy orgullosa de ser mexicana y estoy consciente de que mis padres sacrificaron tanto para darme a mí y a mi hermana la posibilidad de estar aquí. Estoy trabajando por poder brindarles una mejor vida a ellos esta vez.

SM: ¿Cuáles son algunas de las dificultades que tiene el ser una mujer en una carrera política?

RV: Pues, ser una mujer en una carrera política es difícil. (risas) No hay manera de endulzarlo. Puedes verlo en los medios, un ejemplo que me viene a la mente inmediatamente es Hillary. Cuando ella estaba postulada para presidente, ellos (los medios) comentarían sobre su traje, sobre su edad, sobre cómo se veía, en vez de enfocarse en los debates. Entonces, ser una mujer, y de color u otra nacionalidad, tienes que trabajar el doble sólo para ser reconocida, para ser tomada en serio. Debes saber de lo que estás hablando, ser capaz de presentarlo de una manera que no te haga sonar muy enojada o colérica porque mostrar emociones te afecta como mujer, terrible.

SM: ¿Has vivido situaciones de discriminación en tu país?

RV: Todo el tiempo. Ya sea por ser mujer, por ser mexicana, no lo sé. Te puedo dar dos ejemplos, una vez en una tienda estaba hablando con mi mamá en español y una mujer blanca nos veía con odio; y no es una broma que te digan “vuelve a tu país” de la nada. Recientemente, o por lo menos ahora que estoy consciente de una discriminación es más sutil. Me han dicho “eres lista para una latina” o incluso cambian mi nombre, mi nombre no es Rachel es Raquel, ahí puedo observar micro-agresiones. Y ésta no es solo con latinos, también con las comunidades afroamericanas por la historia del país. 

SM: En el clima político actual americano, ¿cuál crees que sea tu deber en el campo?

RV: Tengo una gran deber, tengo que ser la que represente, la voz de las comunidades que no tiene voz porque fui lo suficientemente privilegiada para tener una educación completa y de estar aquí en D.C., en la raíz de la fuente que trae cambio. Regreso a la representación, había una reunión de las carreras que podía tomar, no había alguien que no fuera blanco, yo pensé: “no tienes que ser blanco, sólo tener una educación”. Ir a la escuela es un gran factor para lograr ser exitoso. Quiero seguir informándome en estos temas y quiero ser esa representación, que la gente diga: “si ella puede, yo puedo”.

SM: ¿Qué cambios esperas cuando termines tu carrera?

RV: Esa es una buena pregunta, normalmente digo esto de broma con mis amigos (risas) pero hay verdad detrás de ello, quiero ser el 1%. No hay representación, ¿cuándo escuchas de un latino exitoso en la política americana? Incluso en mi distrito, en el congreso ya hay por primera vez un latino en él, cuando históricamente muchos mexicanos han vivido ahí. Lo que espero es traer un cambio positivo y arrojar luz sobre temas que no eran abordados antes; cambiar como vemos a la gente de color, a las mujeres, a la comunidad LGBT+… lo que veo es que en la actualidad es que todos están más conscientes de estas situaciones, ya no hay porque quedarse callados y espero continuar ese movimiento, ese cambio.

SM: Increíble. ¡Muchísimas gracias!

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